
Jalisco y Juliá Tours te ofrecen: cultura, historia y tradición en cada rincón
Guadalajara tiene mucho que ofrecer: desde una vibrante vida urbana y rica historia colonial, hasta pueblos mágicos llenos de color, música y una deliciosa gastronomía. Este destino, ubicado en el estado de Jalisco, cautiva por su diversidad cultural y calidez humana.
Un recorrido organizado por Juliá Tours llevó a INVERTOUR a descubrir todo lo que Jalisco tiene: historia, sabor, música y hospitalidad.
Centro Histórico de Guadalajara: un viaje en el tiempo
En el corazón de la ciudad, el Centro Histórico combina estilos arquitectónicos barroco y neoclásico. Aquí puedes recorrer la emblemática Plaza de Armas, disfrutar del ambiente colonial y visitar su icónica Catedral, uno de los puntos más fotografiados por visitantes nacionales y extranjeros. Muy cerca se encuentra la Plaza de la Reforma, donde puedes subirte a un carrusel gratuito mientras contemplas una hermosa vista urbana.
Museos imperdibles en Guadalajara
La oferta cultural de la capital es amplia, y muchos de sus museos cuentan con entrada gratuita. Uno de ellos es el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, conocido como La Casa de los Perros por las esculturas que decoran su fachada. Éste se ubica donde operó la primera imprenta de Jalisco, de la cual se publicó El Despertador Americano, considerado el primer periódico independiente de América.
Otro sitio recomendable es el Museo de las Artes Populares de Jalisco, con una colección de piezas relacionadas con la charrería, grupos étnicos y tradiciones locales. Aquí verás trabajos de cerámica, talabartería, textiles y fibras vegetales.
Para los amantes del muralismo, el Museo Cabañas es una parada obligada. Antiguamente un orfanato, alberga obras del muralista José Clemente Orozco, quien dejó un legado artístico impactante pese a haber perdido una mano. Sus murales, con una vista de hasta 360°, critican la violencia, la corrupción y la injusticia social. La entrada cuesta $85 pesos para mexicanos con identificación (INE) y $110 pesos para extranjeros; lo recaudado se destina a los niños del antiguo orfanato.
Tlaquepaque: tradición y sabor
Si te gusta “pueblear”, Tlaquepaque es ideal. Sus calles están llenas de color, arte y mariachi que ambienta cada rincón. Los visitantes son recibidos con calidez y una gran variedad de sabores, como la tradicional nieve de garrafa Chapalita, elaborada de forma artesanal en diversos sabores.
Durante el recorrido podrás adquirir recuerdos únicos: desde atuendos típicos y juguetes tradicionales como baleros, hasta la popular muñeca Lele. También hay tiendas especializadas en tequila, producto con denominación de origen en Jalisco.
Una cata es una experiencia imperdible, donde aprenderás a distinguir las variedades: blanco, reposado, añejo y cristalino.
Una propuesta distinta la ofrece Tequila Don Cayo, con un taller de cerámica en el que puedes pintar esculturas y conocer más sobre el proceso de producción del tequila.
Gastronomía jalisciense: para todos los gustos
Si buscas un buen lugar para comer, La Mata Tinta brinda un menú variado: cortes de carne, pastas, ensaladas, postres y una amplia carta de limonadas y destilados.
Otra excelente opción es Bravo Cocina y Agave, restaurante de cocina mexicana contemporánea. Entre sus platillos destacan las tostadas de hongo, el aguachile y el pescado en salsa Harissa Verde. De postre, no te pierdas su cremoso arroz con leche elaborado con tres tipos de leche y chocolate blanco.
Sayula: tradición y dulzura artesanal
Sayula es un Pueblo Mágico tranquilo lleno de color y naturaleza. Aquí podrás probar cajeta artesanal con diferentes sabores. En Cajeta La Favorita, fundada en 1944, podrás participar en su elaboración: desde la mezcla hasta el empaquetado.
Las variedades incluyen almendra, camote, tequila, quemada, y su versión premium, además de degustar un rico rompope.
También puedes visitar la fábrica Cuchillería La Fina, fundada por Don José Larios —Don Josesito—, donde descubrirás cuchillos de cocina y piezas artesanales únicas.
A 30 minutos se encuentra Amacueca, un sitio ideal para desconectarse del ajetreo de la ciudad. En su kiosko encontrarás productos como chocolate, granola, mermelada de pitaya y palanquetas, todo artesanal.
Si deseas un buen café, visita El Cartero Cafetería, donde disfrutarás de bebidas calientes y frías desde un americano, mocachino, hasta un taro latte o alguna tisana, acompañadas de un postre. Todo el café es 100 % mexicano y el ambiente es acogedor, perfecto para una cita o una charla con amigos.
Cocula: cuna mundial del mariachi
Cocula es el lugar ideal para gozar una auténtica tarde mexicana. Cada domingo hay presentaciones de mariachi —reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural— en su plaza principal. Por alrededor de $150 pesos puedes deleitar un cantarito mientras escuchas música regional.
Muy cerca se encuentra el Museo del Mariachi, donde conocerás la historia de este género. Rafael Plazola Armenta te guiará por las raíces del mariachi, mostrando instrumentos tradicionales como el guitarrón y la vihuela, así como los atuendos usados desde la época de Porfirio Díaz hasta los más elegantes.
A pocos minutos está La Hacienda La Sauceda, fundada en el siglo XV, que destaca por su arquitectura e historia. Aquí se practicaban actividades como la siembra de agave, cultivo de trigo, pastoreo, y también operaban un trapiche, molino e ingenio cañero. Aquí podrás tomarte varias selfies mientras descubres más de su historia.
Mascota: alma de la raicilla artesanal
Si buscas experiencias nuevas, Mascota es ideal, porque descubrirás la raicilla, un destilado de agave mexicano similar al tequila y mezcal, producido con especies distintas y técnicas ancestrales.
Puedes recorrer la Ruta de la Raicilla en un vehículo todoterreno (RZR) hasta San José de Allende del Mosco, donde caminarás entre campos de agave y disfrutarás de una vista panorámica espectacular.
Durante la visita, prueba su famoso “jamón fingido” con tostadas y guacamole, acompañado de un cóctel de raicilla (frutos rojos o limoncielo). Luego, goza un tradicional pozole blanco de pollo, y como postre, una jericalla o una tirilla de mango.
También puedes participar en la jima del agave y conocer el proceso completo de producción: desde el corte, cocción en horno de leña, hasta la fermentación del mosto.
Para cerrar el día, camina por la Plaza Principal, compra algún antojito y admira sus bellas parroquias. Si prefieres un final más especial, visita la Reserva Del Ciervo de Benito Salcedo Ríos, un lugar acogedor donde podrás relajarte mientras degustas tequila, mezcal o raicilla.
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