Ámsterdam se viste de lunares gracias a Yayoi Kusama
Ámsterdam se convierte en el destino europeo otoñal de referencia para descubrir la obra de la afamada Yayoi Kusama, obsesionada con los lunares y las instalaciones inmersivas. Se presenta como un homenaje póstumo a una de las artistas más influyentes de nuestros tiempos.
El Museo Stedelijk acoge la última parada de la gran retrospectiva de Yayoi Kusama, una exposición desarrollada en colaboración con la Fundación Beyeler de Suiza y el Museo Ludwig de Colonia. Tras sus aclamadas presentaciones en Suiza y Alemania, la muestra llega a los Países Bajos con más de 300 obras que abarcan más de setenta años de la trayectoria de una de las artistas más influyentes de los siglos XX y XXI.
Detrás de su arte
¿Sabías que Kusama comenzó a pintar de niña para explorar alucinaciones? Fue una forma de escapar de la dinámica familiar marcada por el maltrato y el abandono. Estudió Nihonga, un estilo tradicional de pintura japonesa, en la Escuela de Arte y Artesanías de Kioto.
Fue cuando vivió en Nueva York que trabajó en su serie de Redes infinitas, pinturas, esculturas blandas, collages, filmes e instalaciones donde figuraban motivos repetitivos que aludían a sus alucinaciones.
Pero, fue hasta que volvió a Japón y tras sumergirse en el mundo de la poesía y las historietas, que volvió a crear el arte donde figuraban los lunares icónicos de las visiones de su niñez; por cierto, para ella representaban la luna, el sol, el movimiento y un sendero a la infinidad, en un salón de espejos.
Retrospectiva histórica
Hasta el 27 de enero tendrás la oportunidad de ver la última parada de la gran retrospectiva dedicada a Yayoi Kusama, concebida a través de siete décadas de producción artística. Una gran oportunidad para conocer su legado artístico quedesafió los límites de la pintura, la escultura, el performance, la moda y la literatura, convirtiéndola en una figura clave de las vanguardias de los años 60 y en un emblema de la creación contemporánea.
Nacida en 1929, es reconocida internacionalmente por su exploración del infinito, la autoanulación y la repetición. Sus lunares, salas de espejos e instalaciones inmersivas se han convertido en símbolos de su visión. La retrospectiva recorre su evolución desde las primeras obras en Matsumoto, Japón, a principios de los años cincuenta, pasando por su papel clave en la vanguardia de Nueva York en la década de 1960, hasta las producciones más recientes en Tokio.
Experiencia inmersiva
La exposición incluye pintura, escultura, instalaciones, dibujo, moda, collages y happenings. Entre los puntos focales destacan obras históricas nunca antes vistas en Europa y una nueva versión de una de sus instalaciones icónicas, creada especialmente para esta ocasión. El resultado es un recorrido que difumina los límites entre el espectador y el espacio infinito.
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