La magia de Las Coloradas

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Tengo un amigo que subió una foto a instagram de él sobre un camino arenoso casi blanco, y a los lados de este lugar había agua, como mares pero uno era color azul y otro rosa. La foto me pareció espectacular, pensé que había usado el photoshop pero no, también llegué a creer que era algún lugar que obviamente no estaba en México, hasta que preguntándole sobre el magnífico paisaje que había capturado mi pensamiento, descubrí que este sitio que parecía un sueño está en Yucatán y su nombre es Las Coloradas.

Averigüé más sobre el tema, me metí a Google y comencé a buscar sobre este lugar de ensueño, descubrí que estaba a un par de horas de Mérida y que era totalmente accesible, me enteré que no era un lago como tal sino más bien una región salinera y que pertenecía a la Reserva de la Biosfera Río Lagartos y que se podía llegar sin problema en coche desde Mérida o Cancún.

El universo conspiraba a mi favor y ya llevaba varios días planeando un viaje a Mérida, porque es uno de mis lugares favoritos y este era el pretexto ideal para decidirme y emprender el viaje. ¿Han tenido ese profundo deseo de viajar, donde sabes que el lugar a donde irás te dejará algo inolvidable? Bueno, yo lo estaba sintiendo precisamente, tenía la necesidad de conocer este lugar, verlo con mis propios ojos y obviamente tomarme la misma foto que mi amigo.

Todo fluyó para que unos meses después visitara Mérida con unas amigas y, desde luego, Las Coloradas era un obligado que por supuesto teníamos que visitar, ¡necesitaba conocer ese impresionante lugar!

No les voy a mentir, llegar en coche desde Mérida no es fácil, la carretera está tranquila, eso no fue un obstáculo pero para gente un poco desesperada como yo, el problema consiste en estar tres horas en un auto con el sol que sólo Mérida ofrece y con esa ansia por estar en Las Coloradas, pero sabía que todo valdría la pena, mi ilusión era grande. Comenzaron las pequeñas señales de que estábamos ya muy cerca.

Una de las partes más bonitas al acercarnos, además de mi corazón latiendo fuerte, fue sentir la brisa del mar que no entendíamos muy bien de donde provenía hasta que descubrimos que a un lado de la carretera se podía divisar el inmenso e inconfundible azul del mar, fue impresionante e imponente como siempre.

Inicialmente entramos a un pequeño poblado que se beneficia de la salinera y basa su trabajo en la misma, lo cruzamos y finalmente llegamos a nuestro destino. En realidad no hay palabras para describir lo que este lugar genera en ti la primera vez que lo ves, pero si tuviera que definirlo sería “magia”, simple y pura magia. El color rosa cubre más allá de lo que puedes ver (sí, como El Rey León) y el cielo es perfecto con un azul intenso y nubes que parecen hechas a mano, el paisaje perfecto.

De emoción grité, me emocioné y hasta eché un par de lagrimillas. Bajamos del coche y fui a encontrarme con este tan esperado lugar. La primera parte a la que llegué sólo era rosa, la verdad no estaba el agua verde azulado que había visto en aquella foto, pero no importaba, era hermoso, el cielo se reflejaba en el agua y parece que estás en una realidad alterna donde el tiempo se detiene y simplemente disfrutas.

Tomé las típicas fotos y emprendimos el camino a encontrar ese punto exacto entre agua de dos colores, sé que hay gente que se ha metido a estas aguas pero por lo menos en mi experiencia, cuando llegamos una patrulla nos dijo que no podíamos hacerlo por salud así que obviamente no lo hicimos.

De regreso al auto volvimos al inicio del pueblito y nos fuimos por otra de las rutas; a la entrada de otra parte de Las Coloradas vimos diferentes montículos que a lo lejos lucían como arena blanca, pero, de cerca, descubrimos que esa arena era sal, enormes formas blanquecinas que se colocaban al inicio del camino.

A mi manera de ver, este lago rosa tiene forma de una especie de red por la cual hay diferentes caminos, así que continuamos el viaje buscando el anhelado lugar, en el recorrido por Las Coloradas descubrimos que además del agua rosa hay varios flamencos que adornan el lugar, la postal es impresionante. Nunca había visto uno de estos animales y simplemente entiendes que todo encaja a la perfección.

Recorrimos más terreno y por fin encontramos el lugar donde el azul y el rosa se colocan a un lado del camino. Si te acercas a la orilla del agua, ves espuma como jabón, pero es por la sal, y si te fijas bien, te percatas de pequeñas conchas incrustadas en las piedras, les digo: magia pura.

Una vez que el sol bajó, nos dispusimos a salir. Vimos más flamencos, más rosa, pajarillos que adornaban el cielo y nos daban la despedida y más gente sorprendida en el camino por la belleza de este espacio. Fue una experiencia inolvidable; conocí un lugar de nuestro México que más me ha impresionado y como plus obtuve la hermosa foto que pueden admirar en este artículo. Sin duda, regresaría a Las Coloradas, sin duda, vale la pena el recorrido y sin duda se los recomiendo.

No necesitas salir de México para descubrir las maravillas de este mundo, sólo basta con ponerte a buscar (que hoy en día es muy fácil) y averiguar los diferentes sitios que nuestro país tiene para ofrecer.

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