
Luna Salada, el increíble hotel salado de Bolivia
Luna Salada es uno de los alojamientos más singulares de Sudamérica y un punto clave para quienes visitan el Salar de Uyuni, en Bolivia. Ubicado a las orillas de esta vasta planicie blanca, el hotel se construyó casi en su totalidad con bloques de sal extraídos de la zona, lo que lo convierte en una extensión natural del paisaje que lo rodea. Desde sus instalaciones, la vista del salar se extiende hasta donde alcanza el horizonte y acompaña cada momento de la estancia.
El concepto de Luna Salada parte de una integración directa con el entorno. Las paredes, pisos y parte del mobiliario utilizan sal compactada, mientras que la decoración interior combina textiles andinos, colores intensos, madera rústica y detalles artesanales que reflejan la identidad cultural de la región. Durante la temporada invernal, las chimeneas encendidas aportan confort y crean un contraste interesante con el clima exterior del altiplano boliviano.
El hotel funciona como un espacio pensado para desconectarse del ritmo urbano y reconectar con la naturaleza. Sus habitaciones y suites ofrecen una vivencia distinta, con vistas directas al Salar de Uyuni y una atmósfera que privilegia la calma y el silencio del entorno. La propuesta se complementa con servicios diseñados para el descanso, sin perder el enfoque en la exploración del territorio.
Spa y más en Luna Salada
La experiencia gastronómica forma parte esencial de la estancia. En el restaurante Tunupa, Luna Salada presenta cocina regional basada en ingredientes locales, con un desayuno incluido que permite iniciar el día antes de las excursiones por el salar. La oferta culinaria mantiene una línea sencilla y ligada a las tradiciones del altiplano, en sintonía con el entorno natural.
Para quienes buscan bienestar, el hotel cuenta con un spa que incluye baño de vapor con vistas panorámicas al salar y servicios de masaje. Estas áreas permiten recuperar energía después de recorrer uno de los paisajes más extremos y fotografiados de Bolivia.
Más allá del alojamiento, funciona como base para diversas actividades al aire libre. Las excursiones por el Salar de Uyuni, los recorridos por las salinas y las actividades de contacto directo con el paisaje convierten al hotel en un punto estratégico para viajeros interesados en aventura, fotografía y exploración espiritual. El silencio, la amplitud visual y la sensación de aislamiento generan una conexión distinta con el entorno.
Con su ubicación privilegiada y su propuesta arquitectónica, Luna Salada se consolidó como un referente del turismo de experiencia en Bolivia. Hospedarse en este hotel no solo implica dormir frente al salar, sino formar parte de un espacio que dialoga de forma directa con uno de los escenarios naturales más impactantes del continente.
Ver esta publicación en Instagram


