Estancias reparadoras entre árboles | Invertour
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Estancias reparadoras entre árboles

Destinos como el Parque Nacional del Corcovado, el Bosque de Nubes y el Jardín de la Kasbah, se posicionan como los epicentros para disfrutar de estancias forestales para combatir la fatiga a través de travesías.

Las inmersiones en la naturaleza ofrecen opciones únicas para lograr una desconexión profunda del ambiente tecnológico en el que estamos sumidos a diario. Son un reinicio para sumergirse en el descanso profundo. Si estás decidido a cambiar el ambiente urbano por uno más tranquilo, te sugerimos disfrutar de un bosque.

Apuesta por un shinrin-yoku, que se traduce del japonés como “Baño de Bosque”, pero en realidad se refiere a la práctica de sumergir los sentidos en la atmósfera de un bosque. Produce una interacción química y neurológica entre el cuerpo humano y el entorno forestal.

Interacciones benéficas

Ocurre que los árboles emiten compuestos orgánicos antimicrobianos, conocidos como fitoncidas, para protegerse de la putrefacción e insectos.

Cuando las personas los inhalan al pasear en un bosque, el recuento de células asesinas o Nk, aumentan su actividad y recuento. No se trata de una historia de ciencia ficción; un estudio realizado por el Dr. Qing Li, descubrió que una excursión de tres días al bosque aumentan la actividad de las células en un 50 % y lo mejor, el efecto duró por 30 días, según informes de Environmental Health and Preventive Medicine.

Pero los beneficios no acaban, también se ha detectado que un shinrin-yoku impacta directamente el sistema nervioso cuando la persona está estresada, reduciendo los niveles de cortisol y ralentizando la frecuencia cardiaca. Incluso, admirar el entorno del bosque, escuchar el viento en las hojas, recibir el calor del sol, permite al cerebro recuperarse de la fatiga que ocasionan las pantallas y el ritmo de vida urbano. De hecho, es excelente para evitar la depresión, de acuerdo con un estudio publicado por Springer Nature.

3 sitios imperdibles rodeados de árboles

Conoce algunos de los más emblemáticos con mayor biodiversidad en el planeta, para sumergirte en un baño de bosque y disfrutar de actividades ecoturísticas:

Parque Nacional de Corcovado, enclavado en la Península Osa al suroeste de Costa Rica, incluye 13 ecosistemas que van desde selvas, bosques nubosos, playas y manglares. Es posible acceder al lugar a través de una larga caminata o en un bote. El parque selvático ocupa un tercio de la península; en sus senderos encontrarás las estaciones de guardabosques de San Pedrillo y Sirena, donde habitan monos, tapires, perezosos, pecaríes y lapas rojas. Realiza un paseo en bote por los manglares en Matapalo y admira los nonos cariblanco y martines pescadores.

Bosque de Nubes del Perú, que se extiende por los Andes al norte del Perú. Te seducirá con sus montañas envueltas en niebla que son el hogar de más de 2 mil 500 orquídeas. Camina desde el pueblo de Cocachimba entre senderos incas para llegar a la catarata de Gocta, de dos niveles de 771 metros, al seguir tu camino emergerán ruinas antiguas; si lo deseas, alquila caballos. En la zona de la selva alta, en Peña Azul Extremo, deslízate en una de las tirolesas más grandes de Sudamérica con 2.5 km de recorrido.

Jardín Andaluz de la Kasbah de los Udayas en Rabat, una fortaleza declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Te fascinará por sus exuberantes jardines con árboles cítricos, palmeras, buganvillas y fuentes, con un diseño islámico con influencias moriscas y francesas. Es un verdadero oasis de serenidad que te invita a tomar un té de menta en el café Maure con vistas al río Bouregreg. Imperdible un recorrido por el Museo del Palacio de los Oudaias con exposiciones de arte de Marruecos.