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¿Cómo creces para impulsar el crecimiento de tu equipo?

By Miguel A. Cardona

En esta ocasión quiero que platiquemos un poco de nuestros sistemas operativos personales. La neurociencia dice que de todas las decisiones propias diarias, alrededor del 50 % las hacemos en piloto automático. Esto tiene grandes ventajas y también riesgos. Si no somos conscientes del impacto de éstas decisiones y conductas podríamos estar minando a equipos, organizaciones y carreras sin darnos cuenta.

La primera regla para un gran desempeño en un equipo es que el líder tenga ese nivel de ejecución y cumplimiento de manera consistente. El líder será el referente del estándar que se busca para todos los miembros del equipo. Por eso hace un par de años empecé a escribir en mi blog sobre hábitos de liderazgo. He compartido con empresas en múltiples talleres. Es posible alcanzar un gran desempeño y una alta tasa de logros si trabajamos en la configuración del software personal. Eso es para mí el conjunto de nuestros principales hábitos.

Y si tuviéramos que elegir entre toda la lista de hábitos que nos pueden construir en mejores líderes al servicio de nuestros equipos y clientes te puedo recomendar los siguientes como focos de victoria rápida:

1. Leer y/o aprender

Una de mis preguntas favoritas en entrevistas laborales es: ¿Qué estás aprendiendo hoy? Soy abierto a que me indiquen que escuchan podcasts, toman cursos virtuales o leen. El punto clave es mantenerse constantemente actualizados por dos razones: Primero, están haciendo una rutina de gimnasio mental clave para mantenerse agudos. En segundo lugar, incrementan su caja de herramientas con perspectivas y métodos para poder abordar mejor los retos diarios. Ningún aprendizaje se desperdicia.

2. Compartir conocimiento

En mi opinión un líder tiene que ser también un profesor. El que comparte conocimientos y organiza espacios de aprendizaje de manera deliberada se desarrolla más rápido. El autor francés Joseph Joubert (1754-1824) decía que «enseñar es aprender dos veces». Es un camino claro hacia la maestría. Y además, construye una gran credibilidad en el líder al demostrar «mete las manos en el trabajo» en vez de solamente dar instrucciones.

3. Trabajar por objetivos

Esta idea suena muy obvia sino profundizamos. Todos ponemos metas anuales y llevamos presupuestos. Pero, ¿Bajamos estas métricas a niveles semanales o diarios? ¿Podemos asignar contribuciones individuales y fáciles de medir a las metas más globales? Si podemos llevar nuestros objetivos hasta una dimensión de monitoreo muy cercano podemos asegurar una mejor ejecución y capacidad de ajuste cuando se enfrentan retos.

4. Reconocer

Hay una regla clave: «Lo que se refuerza se repite». El reconocimiento no solamente es para premiar con bonos un logro extraordinario. El reconocimiento también es una palanca para moldear la cultura de un equipo o una organización. El reconocimiento dice que el líder está poniendo atención a los detalles que quiere de forma sistemática en la atención a clientes, en la calidad de los procesos. Hay que captar a nuestros equipos haciendo bien las cosas y enfatizarlo para que eso se vuelva una constante.

5. Agradecer

Finalmente, los líderes podemos hacer uso de una de las palancas más potentes para generar conexión, confianza y colaboración: La gratitud. Cuando la practicamos, estamos diciéndole a nuestro equipo que vemos con atención plena lo que hicieron y que lo valoramos. Demostramos que vamos más allá del resultado por una relación significativa y sostenible en el tiempo. Y esto no aplica solo para equipos: Agradecer a proveedores y clientes engendra buena voluntad y compromiso.

 

¿Cómo te va practicando estos hábitos?¿Qué otras conductas estratégicas agregarías a esta lista para ser un mejor líder? Me dará gusto leerte y nos vemos en la próxima entrega.