Biboriana Noviembre 2020

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Volver a viajar

#CaíDeNuevoRendidaALosPiesDeViajar

Esa sensación de viajar luego de la contingencia ¡fue sensacional!… Volví a sentir mariposas en el estómago… Desde que armé mi equipaje, hice trámites del COVID-19 y aéreos, al subirme de nuevo a un avión y, sobre todo, al pisar nuevamente otro lugar.

Sí, tuve la oportunidad de hacer tres viajes seguidos: Campeche, Yucatán y… ¡Perú!

Sí, decidí dejar ya de una vez por todas mi adorado búnker.

Sí, abandoné por un momento el cálido hogar.
#LaExperienciaFueMaravillosa 🤩

#CampecheMeFascinó

No sólo por su excelsa belleza, también por sus extraordinarias medidas de seguridad. Los campechanos son mega lindos, limpios y educados; no por nada fue uno de los primeros estados en obtener el semáforo verde. El secretario de Turismo, Jorge Manos Esparragoza, recibió al grupo de agentes de viajes (no cualquiera lo hace, ¡eh!). Se dio el tiempo y no bueeeno, un verdadero gentleman. ¡Ojo! Además de joven y guapo, es un hombre sencillo y entregado a su trabajo, con muchas ganas de apoyar al sector, cual debe ser. Mis respetos. #UnGranEstadoMereceUnGranHombre en el turismo… 😘

#APerúLoVolvíAAmarLentamente

Me recibió con los brazos abiertos y con el corazón en la mano. Fuimos los primeros visitantes después de que el gobierno peruano anunciara la apertura de fronteras con México. Llegamos en el vuelo de reinauguración de LATAM Airlines. Fue tan reconfortante volver a volar hacia un destino internacional. No lo había hecho, lo confieso, desde hace nueve largos meses.

Es cierto, las medidas para que Perú te reciba son estrictas, muy estrictas. Peeero, créanme, vale la pena. Debes hacerte la prueba PCR de COVID-19 y resultar negativo. Tener lista una Declaración Jurada de Salud y portar cubrebocas y careta todo el tiempo. Lo hice con gusto. Porque quiero cuidarme, proteger a todos a mi alrededor y… #QueMeCuiden 🙅‍♀️

#ElAeropuertoDePerúImpecable

Rechinaba de limpio. Hay señalética por todas las áreas, tanto en el piso como en las paredes, indicando cómo debes conservar la sana distancia y por dónde caminar. Las escaleras eléctricas marcan cuatro escalones con taches rojos, seguidos de uno con piecitos; obvio sabes a cuál te debes subir, ¿no? Luego, hay murales y anuncios de apapacho para todos, donde te dicen: “Perú te cuida”, “Te damos Indicaciones para cuidarte”, “Medidas para transporte público”, “Ánimo peruano, tu puedes”, “Ya falta poco”, etcétera, ¡ternuritoooos! Más tarde me di cuenta de que también por toda la ciudad había publicidad de este tipo en pasillos, puentes, paredes y espectaculares que alientan a los ciudadanos a protegerse.

Los controles migratorios y de aduana son rigurosos. Te espera personal sanitario utilizando equipo de protección individual (EPI). Sí, ya sabemos que parecen astronautas. Te hacen algunas preguntas y piden les muestres tu prueba de COVID-19 negativa, y tu Declaratoria Jurada de Salud… Cuando confirman que tus documentos están en orden, te permiten pasar hacia las ventanillas de migración. En estas, amablemente, los oficiales te cuestionan lo clásico: ¿A qué vienes al Perú y cuánto tiempo estarás por acá? That’s all folks! Listo, eres chino libre como el viento para recorrer el país. Parece complicado pero de nuevo, ¡créanme, no lo es! #LoJuro️ 🙆‍♀️

#ToqueDeQuedaEnPerú

La belleza de Lima es maravillosa. Y así sigue. Hay toque de queda, sí señores, toque de queda, impuesto por el gobierno para procurar la salud de sus ciudadanos. Lo que quiere decir que después de las 11:00 p.m. nadie debe andar en la calle. Así que, restaurantes, bares y establecimientos cierran sus puertas a las 10:00 p.m., y de hecho todos ellos tienen una capacidad máxima permitida del 50 %.

En el transporte público: metro, autobuses y taxis… es obligatorio llevar cubrebocas y careta facial. Si no lo haces, no abordas y si te descubren, ¡te multan! Y ¿saben qué? Tooodo el mundo ¡lo respeta!

Los taxis traen una lámina de plástico transparente entre ellos y sus pasajeros, todos, absolutamente todos tienen esta división protectora.

En los hoteles, el protocolo es impresionante. Hay personas en la entrada que no sólo toman la temperatura, te rocían con desinfectante y te brindan gel antibacterial (80 mil veces al día). Checan y anotan tu nombre y tu número de habitación. Apuntan a qué hora sales y llegas. A cada momento incansablemente. ¡A cada momento!

La mayoría de los restaurantes del bello Westin Lima no están abiertos. En mi caso, desayuné siempre en el piso ejecutivo de este espectacular hotel. El tapabocas te lo puedes quitar hasta que te lleven tus alimentos. Te dan bolsas para guardarlo. Los cubiertos también vienen envueltos meticulosamente en papel.

ATENCIÓN: las habitaciones ya NO las limpian diariamente como antaño, snif, snif, snif… sino que programan un día para hacerlo en el que no estés presente, con la finalidad de que no tengas contacto con ningún empleado de housekeeping. Y no sólo la limpian sino que la desinfectan totalmente. De hecho, cuando pides una secadora de cabello, room service o alguna amenidad que necesites, en las puertas de todas las habitaciones, absolutamente todas, por fuera tienen unas pequeñas mesas que sirven para que justo ahí los empleados dejen lo que pediste. Entonces, lo colocan, tocan para que estés enterado y huyen rápidamente para que ni los veas… No sin antes rociar de nuevo con desinfectante el bolso del producto que solicitaste. #NoBajanLaGuardia 👏

#DeSorpresaEnSorpresa

LATAM -una de mis aerolíneas favoritas- no me defraudó. Como siempre, tiene un excepcional servicio en Business Class. Durante todo el vuelo es obligatorio portar careta protectora y un cubrebocas sin válvula… chequen el dato: ¡sin válvula! Esto se debe a que esta clase de mascarilla resguarda a quien la usa, mas no a los demás, dado que filtra las partículas del aire exterior cuando la persona inhala, pero permite el escape de gotículas a través de la válvula cuando se exhala. Por ello, este tipo de tapabocas está prohibido al volar con LATAM.

Los fly attendant, muy amables, dulces y solícitos, también viajan bien protegidos, con cubrebocas, careta facial y guantes. Nunca se los quitan. La comida y los cubiertos van perfectamente envueltos en papel aluminio cuando te los sirven. Te piden que no andes rondando ni chismeando sin motivo por los pasillos y que respetes la sana distancia. Si el baño está ocupado, nada de esperar ahí, debes regresar de inmediato a tu lugar y aguardar hasta que se desocupe.

Estrenaron la configuración de asientos con la finalidad de eliminar el control remoto clásico, y sólo dejar las pantallas táctiles, las cuales debes manejar con un stylus pen y hacerlos más cómodos e independientes. El cinturón de seguridad cambió, ahora es como el de los autos, rodeando nuestro tórax. Ya no hay ningún tipo de revistas y mucho menos mi indispensable catálogo de productos duty free dentro del avión… Aishhh, eso sí dolió…😜 #VolemosConLATAM ✈️

#YAlLlegarAMéxico

¡Cero controles, cero! No preguntan nada y dejan entrar sin más ni más a cualquier persona, ni siquiera cuestionan algo. Ni medida de temperatura, ni gel, ¡nada! Con decirles que el oficial mexicano que selló mi pasaporte de entrada no traía cubrebocas. Al preguntarle el motivo, contestó: “Es que aquí no nos dan uno”… What? #ThisIsMexico 😤

Ay… volver a viajar fue ¡sublime! 🙃

Hashtag del mes: #YEnMéxicoQuéGobiernoNosCuida

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Biboriana Octubre 2020

 

 


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