
Viajes y aventuras que todos deberían vivir al menos una vez en la vida
Cada cultura, destino y aventura guarda experiencias que dejan huella en quienes las viven. Desde recorrer paisajes que parecen de otro mundo hasta sumergirse en actividades que conectan con la naturaleza, hay momentos irrepetibles que, según expertos y viajeros, todos deberían experimentar al menos una vez en la vida.
Si buscas vivir propuestas únicas e inolvidables, en INVERTOUR te presentamos seis experiencias que no puedes dejar pasar. ¡Toma nota!
Sobrevolar Capadocia en globo
Una de las aventuras más icónicas es sobrevolar Capadocia en globo. Cada año, millones de visitantes buscan sentir la libertad e ingravidez mientras contemplan desde las alturas sus paisajes y las famosas “chimeneas de hadas”.
Los vuelos operan unos 250 días al año, de primavera a otoño, con precios entre 200 y 300 euros, y requieren reserva anticipada. Más de 100 globos surcan los cielos diariamente, ofreciendo vistas inolvidables del valle de los Monjes y sus formaciones rocosas en forma de cono.
Nadar con tiburones ballena en Maldivas
Otra experiencia sorprendente es nadar junto al tiburón ballena, el pez más grande del mundo. A pesar de su tamaño—hasta 10 metros de longitud y 9 toneladas—son completamente inofensivos, se alimentan solo de plancton y son dóciles con los humanos.
Este encuentro se vive en las Maldivas, especialmente en la isla de Bodufinolhu, un paraíso de arenas blancas y aguas cristalinas que combina playas vírgenes con la emoción de nadar junto a estos gigantes amigables.
Recorrer Sri Lanka en tren
Una experiencia memorable en Sri Lanka es el trayecto en tren de Kandy a Ella, que atraviesa 163 kilómetros de bosques, plantaciones de té, montañas y cascadas en unas seis horas. Durante el recorrido, el tren hace paradas en Nuwara Eliya, Ratnapura o Haputale, permitiendo explorar las llanuras de Horton.
La ruta culmina en Ella, donde destacan el majestuoso puente de los Nueve Arcos y la roca de Ella, dos de los lugares más icónicos y fotografiados de la isla. Una aventura imprescindible para quienes buscan conectar con la naturaleza y la cultura local.
Hacer el Caminito del Rey
En plena Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, el Caminito del Rey se ha convertido en un atractivo turístico destacado de Málaga, especialmente para amantes del senderismo y la adrenalina. Esta pasarela peatonal, construida sobre las paredes del desfiladero de los Gaitanes entre Ardales, Álora y Antequera, se extiende más de 3 kilómetros y alcanza 105 metros sobre el río, ofreciendo una experiencia espectacular. Aunque la ruta es segura, no se recomienda a quienes sufran miedo a las alturas.
Nadar entre delfines en Madeira
El turismo de observación gana cada año más adeptos, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de conectar con los ecosistemas locales. Esto puede incluir avistamiento de aves, construcción de refugios fotográficos o paseos para descubrir especies autóctonas, siempre respetando la fauna y su hábitat.
En Funchal, capital de Madeira, los turistas pueden nadar junto a delfines durante los tours en barco y tienen altas probabilidades de avistar ballenas, convirtiendo la experiencia en una opción ideal para quienes buscan contacto cercano con la naturaleza.
Dormir en la histórica estación de Canfranc
A los pies del collado de Estiviellas, en Huesca, se alza la Estación Internacional de Canfranc, inaugurada en 1928 y declarada Bien de Interés Cultural en 2002. A lo largo de su historia, fue controlada durante la Guerra Civil por el Ejército Nacional y utilizada por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Su actividad ferroviaria terminó en 1970 tras el derrumbe del puente de L’Estanguet.
Hoy, la estación revive como Estación Canfranc, a Royal Hideaway Hotel, un alojamiento de lujo que combina la elegancia de los trenes de principios del siglo XX con materiales nobles, elementos art déco y una paleta de colores inspirada en los años 20, ofreciendo una experiencia exclusiva sin perder su esencia histórica.


