Qué comer en los Alpes franceses: 5 especialidades de montaña imprescindibles | Invertour
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Qué comer en los Alpes franceses: 5 especialidades de montaña imprescindibles

Francia no solo sorprende con paisajes espectaculares y majestuosas montañas, sino que también ofrece una gastronomía inigualable que promete dejar recuerdos deliciosos.

Si planeas visitar los Alpes franceses en tus próximas vacaciones, los placeres de altura se pueden disfrutar tanto en la naturaleza como en la mesa, donde encontrarás productos frescos y locales. Entre ellos, los quesos destacan como el emblema regional, aportando un gusto único a raclettes y fondues.

¿Listo para explorar la cocina alpina? En INVERTOUR te presentamos cinco especialidades imprescindibles que todo viajero debe saborear.

Fondue

Este clásico ha cruzado fronteras, pero degustarlo en la montaña convierte la experiencia en algo irrepetible. En Saboya, se prepara con quesos Beaufort, Abondance y Emmental, aromatizado con vino blanco, ajo y un toque de kirsch. Existen variantes con Comté, Savoy tomme o Morbier. Se recomienda adquirirlo directamente de productores locales o disfrutarlo en restaurantes que favorezcan circuitos cortos y sostenibles.

Raclette suiza

Considerada otro emblema alpino, la raclette conquista tanto a amantes del queso como de la charcutería y la patata. Originaria de Suiza en el siglo XIX, actualmente se reconoce la Raclette de Savoie IGP por su corteza amarilla-anaranjada. Puede servirse con sabores como pimienta, vino blanco, ajo de oso o ahumada con madera de haya. Al igual que la fondue, es ideal para compartir momentos inolvidables con familiares o amigos. Se consigue en cooperativas locales, fruterías o establecimientos gourmet.

Crozets

Se cree que los crozets nacieron en el siglo XVII en el valle de la Tarentaise, cerca del Mont Blanc. La palabra deriva del dialecto saboyano «croé», que significa “pequeño”. Son pastas cuadradas elaboradas con harina, huevos, sal y agua. Se consumen en sopa, gratinadas con Beaufort o en la innovadora “croziflette”, una versión de la tartiflette. Su tamaño compacto permitía a los montañeses transportar menos provisiones durante expediciones.

Pastel de Saboya

Ligero como una pluma, este postre es un ícono de Saboya. Ideal para acompañar té, combina fécula de patata y/o harina, azúcar glas, huevos y ralladura de limón. Surgió en 1358 en Chambéry durante un encuentro entre el conde Amadeo VI y Carlos IV de Luxemburgo. La receta original fue creada por el pastelero Pierre de Yenne, antes de que Saboya formara parte de Francia.

Brioche con pralinés

Otra joya de los Alpes es el brioche de Saint-Genix, inventado en 1880 por Pierre Labully. Su idea fue incorporar pralinés recién elaborados dentro de la masa, creando un color rosa y un sabor dulce que se funde al morderlo. Registró la receta como Gâteau Labully, y hoy es imposible visitar Saint-Genix-les-Villages sin probar este famoso brioche en la pastelería original.

Explorar los Alpes franceses no solo despierta los sentidos con paisajes impresionantes, sino también con sabores que transforman cada comida en una experiencia inolvidable.