Mercados flotantes, templos y palacios: los lugares que debes visitar en Tailandia
Tailandia no solo sorprende a sus visitantes con playas paradisíacas, templos milenarios, selvas exuberantes y una gastronomía que conquista desde el primer bocado, sino que también ofrece una amplia variedad de actividades sin afectar demasiado el presupuesto.
Este destino del Sudeste Asiático se ha convertido en el sueño de muchos viajeros, donde se puede vivir aventura, cultura o simplemente perderse entre paisajes ideales para fotografiar. Desde los bulliciosos mercados de Bangkok hasta los tranquilos arrozales del norte, en INVERTOUR te presentamos los 10 lugares que no puedes dejar de visitar en Tailandia.
El Gran Palacio de Bangkok
Construido en 1782 a orillas del río Chao Phraya, el Gran Palacio de Bangkok fue la residencia oficial de los reyes de Tailandia durante más de 150 años y simboliza el esplendor del Reino de Siam.
Su mayor tesoro es el Wat Phra Kaew, o templo del Buda de Esmeralda, que alberga una estatua de jade considerada el Buda más sagrado del país. Destaca por su arquitectura real, con mosaicos de vidrio de colores, estatuas mitológicas y techos dorados. Visitarlo con guía en español es una experiencia imprescindible para conocer la esencia histórica y espiritual de Bangkok.
Un combate de muay thai
El muay thai, más que un deporte, es una tradición que combina danza, espiritualidad y fuerza, y forma parte fundamental de la cultura tailandesa. Asistir a un combate en estadios como Rajadamnern o Lumpinee es una experiencia que no puede faltar.
Las peleas se realizan principalmente por la noche, por lo que conviene reservar entradas con antelación y llegar temprano para disfrutar del entretenimiento previo. Para quienes quieran vivirlo más de cerca, varias escuelas de Bangkok ofrecen clases para todos los niveles, perfectas para aprender los fundamentos del deporte nacional.
El mercado sobre las vías de Mae Klong
A solo una hora y media de Bangkok, el mercado sobre la vía de Mae Klong es famoso porque un tren pasa varias veces al día entre los puestos. Los vendedores retiran rápidamente su mercancía y la vuelven a colocar después, transformando las vías en pasillos del mercado por unos segundos.
Se puede llegar en tren desde Bangkok, aunque una excursión organizada permite visitar también el cercano mercado flotante de Damnoen Saduak y conocer la historia de ambos lugares con guía.
Mercado flotante de Damnoen Saduak
A unos 100 kilómetros de Bangkok, el mercado flotante de Damnoen Saduak es una de las imágenes más icónicas de Tailandia. Las vendedoras reman en coloridas barcas cargadas de frutas tropicales, platos típicos y artesanía local.
Recorrerlo en barca es una experiencia sensorial única, entre aromas, colores y bullicio. Aunque turístico, sigue siendo imprescindible para conocer el lado más pintoresco y tradicional del país. Se puede explorar en excursión privada desde Bangkok o en recorridos combinados con otros atractivos como el Gran Palacio y el Buda de Esmeralda.
Las ruinas de Ayutthaya
Fundada en 1350 y antigua capital del Reino de Siam durante más de 400 años, Ayutthaya es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Conserva templos, estupas y estatuas de Buda entre la vegetación, siendo icónica la cabeza de Buda entre las raíces de un árbol en Wat Mahathat.
Se puede llegar en tren desde Bangkok en una hora y media o en excursión de un día con guía, incluyendo transporte y entradas, e incluso combinando la visita con los mercados flotante y sobre la vía.
El festival Yi Peng en Chiang Mai
Chiang Mai, antigua capital del Reino Lanna en el norte de Tailandia, se llena de luces cada noviembre durante el festival Yi Peng, cuando miles de farolillos se lanzan al cielo para dejar atrás los malos pensamientos. Simultáneamente se celebra Loy Krathong, en el que los locales adornan ríos con pequeñas balsas de flores, velas e incienso.
Fuera de estas fechas, Chiang Mai ofrece actividades como visitar santuarios de elefantes, practicar tirolesa en la selva, disfrutar de tours gastronómicos o incluso celebrar una boda tailandesa, convirtiéndola en un destino imprescindible del país.
Una clase de cocina tailandesa
Chiang Mai es también un paraíso gastronómico. Tomar una clase de cocina permite aprender a preparar platos clásicos como pad thai, curry verde o tom kha kai, y descubrir los secretos de los ingredientes y sabores locales.
La experiencia incluye cocinar y degustar los platos, ofreciendo una forma única de llevarse un pedacito de Tailandia. Clases similares se encuentran en destinos como Krabi o Khao Lak.
Los arrozales de Pai
Desde Chiang Mai, una excursión de un día a Pai es imprescindible. Esta pequeña ciudad rodeada de colinas, arrozales y cascadas, ofrece un ambiente relajado con bungalows de bambú, cafés y aguas termales como Sai Ngam.
Destacan sus verdes y dorados valles, puentes de bambú como Ko Ku So y paisajes montañosos. La carretera desde Chiang Mai, famosa por sus 762 curvas, requiere planificación, pero el viaje recompensa con vistas espectaculares. Quedarse al menos una noche permite explorar el cañón de Pai, la cascada Mo Paeng y el Gran Buda que domina el valle.
Las plantaciones de té de Mae Salong
En el norte de Chiang Rai, a más de mil 200 metros de altitud, se encuentra Mae Salong, o Santikhiri, un pueblo rodeado de colinas y plantaciones de té que combina cultura tailandesa y herencia china. Fundado en los años 50 por antiguos soldados nacionalistas chinos, conserva templos chinos, mercados de especias y casas de madera con techos curvos, y es famoso por su té oolong.
Los visitantes pueden recorrer bosques de bambú, plantaciones de té y pueblos de minorías étnicas como Lahu o Akha en rutas privadas desde Chiang Rai, ofreciendo una inmersión cultural única en Tailandia.
El Templo Blanco de Chiang Rai
Wat Rong Khun, conocido como el Templo Blanco, es una obra del artista tailandés Chalermchai Kositpipat que combina arte y budismo. Enteramente blanco y decorado con espejos, simboliza la pureza, mientras que sus murales incluyen referencias modernas como Darth Vader o Spiderman, representando las tentaciones actuales.
La entrada principal, con manos que emergen del suelo, simboliza el sufrimiento del infierno. Abierto al público desde 1997, se recomienda visitarlo temprano para evitar aglomeraciones.


