Por Patty Torres: El turismo es un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad

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La vida de un apasionado turistólogo puede ser tan artística que el universo que le rodea queda estupefacto, claro, porque el turismo en sí ya es un arte. Pero ¿qué es el arte?

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De acuerdo con Wikipedia (la reina de las enciclopedias en nuestros tiempos) “el arte es entendido como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo”. Así es que, como pueden ver, el turismo es arte puro.

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Ahora, ¿quién no recuerda aquella vez en la que la reflexión más profunda de su vida se dijo: Ya está, me voy a dedicar al turismo y a ver qué pasa? y hoy lleva más de dos, 15, 20 y hasta 50 años en esta maravillosa industria. Yo, por ejemplo, tenía apenas 12 años cuando vino a mi mente la imagen de los hoteles en la playa, con huéspedes felices de iniciar sus vacaciones junto al mar, en el bar las bebidas de colores desfilando como un hermoso arcoíris, las flores en los balcones y el sonido orquestal de las olas. Pero entonces sólo sabía que quería dedicarme a ser parte de los creadores de esas magníficas experiencias. Obviamente no pensé nunca en los huracanes, en los temblores o en el Spring Break… La vida tenía tantas cosas que enseñarme.

Con el paso de los años terminé mi educación media superior y una brisa de ideas extranjeras invadió mi mente. ¡Oh! Francia; su idioma y sus sabores, sus monumentos, su historia y sus alrededores, definitivamente el turismo seguía siendo mi camino a seguir y así llegué a la Escuela Superior de Turismo del Instituto Politécnico Nacional, mi alma máter. Me mostró un abanico de opciones dentro de un mismo sector porque el turismo es, efectivamente, un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad, pero eso seguramente ustedes ya lo habían escuchado. En fin, regreso a ese momento de reflexión por esos instantes de definición, en donde no hay vuelta atrás y lo único que queda es ir hacia delante, y aquí estamos ustedes y yo, viajando y viendo viajar…

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Dejemos sólo por un momento el lado inspirador, porque entre el viajando y viajar está el conflicto ahora culpable de artículos que nos hablan del viajero de profesión vs el viajero por convicción, inclusive existen ya dos términos para todos nosotros. Estoy segura que han leído sobre el ser Turismólogo y Turistólogo.

En teoría, el primero analiza el turismo en su totalidad

Mientras que el segundo estudia al turista mismo, sus por qué, sus cómo y sus para qué. Sin embargo, desde mi punto de vista, el segundo requiere del conocimiento del primero porque para saber cómo es el turista debe saber cómo es el turismo, ya que, en esta industria uno debe conocer a sus pasajeros, proveedores, competencia, aliados, cosas aparentemente no turísticas pero indispensables como los seguros de viaje y cuestiones visiblemente simples pero altamente importantes como la buena recomendación de un restaurante local, de esos que no están llenos de turistas pero que son deliciosos, muy conocidos y difíciles de reservar; ¿a quién no le han preguntado alguna vez esto?

Algunos no entendemos estas últimas líneas sino hasta vernos envueltos en el viaje que aún se apodera de nuestros suspiros, porque sí, viajamos mucho, seguramente algunos más que otros, pero está ese viaje, ese que no abandona nuestras mentes y que nos haría volver a ese lugar tantas veces como fuese posible. Seguro adivinarán cuál es mi viaje de ensueño hasta hoy y no relataré más de lo que me han escuchado hablar en seminarios, pero es un hecho que hablar de los reyes en sus grandes castillos y Napoleón siendo tan pequeño, de Leonardo Da Vinci dejando sus últimas huellas, de Juana de Arco tan joven y tan valiente, de los ejércitos combatiendo en las playas, de las grandes fiestas de la vendimia, de los campos de Lavanda, del vino más caro, de las burbujas de oro de la champaña, de los mercados de Navidad y de Nuestra Señora son temas que sin importar en qué parte del universo me encuentre estoy segura que siempre me harán suspirar.

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Debo aceptar que admiro enormemente a todos los agentes de viajes.

Ellos son diseñadores, arquitectos y seguramente coleccionistas de grandes sueños. Pueden lograr todo eso que sus pasajeros se imaginan y muchas veces aún les queda tiempo para no sólo hacer los sueños realidad sino superar sus expectativas. Mis respetos y felicitaciones para ustedes.

Así es que hoy, a más de 10 mil pies de distancia sobre el nivel del mar –como dice nuestro capitán– y luego de mis primeros 12 años en nuestra gran industria turística, reflexiono sobre el arte de ser y hacer turismo. También sobre la operación diaria de los hoteles, de los grupos, de las bodas, sobre las vacaciones de las familias (muchas veces incluso organizamos las vacaciones de las nuestras), sobre el cómo superamos las crisis, sobre nuestros eventos en conjunto, sobre quienes tomamos notas, fotos, videos e ideas.

Y si tuviera que volver a elegir, sería sin duda, el turismo mi camino a seguir.

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Patty Torres

Posee la licenciatura en Turismo por la Escuela Superior de Turismo del Instituto Politécnico Nacional.

Cuenta con una gran trayectoria dentro del sector, trabajó en la Cadena de Hoteles Oasis en Cancún y en American Express.

Desde hace seis años forma parte del equipo Atout France México como la gran promotora Comercial de este organismo. Es tenaz, comprometida con lo que hace y una apasionada del turismo y, desde luego, de Francia. Habla tres idiomas.


“Descubre Francia”: Atout France

Atout France


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