Consideraciones especiales en la víspera del viaje

En la víspera del viaje
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Muchos de los lectores que nos honran leyendo esta columna tienen una amplia experiencia viajando, y a veces olvidamos que algunos de nuestros pasajeros jamás han hecho un viaje largo en avión ni se han alejado mas que unos pocos días de su país o ciudad. Es pensando en ellos que escribo esta serie: Consejos para nuestros pasajeros.

Primero que nada, descanse. Todos sabemos que un viaje en avión siempre es emocionante, mas por favor descanse mucho las dos o tres noches anteriores al viaje.

Al empacar sus maletas, recuerde que la aerolínea permite un cierto número de maletas y peso en el equipaje, estos NO se promedian. Por ejemplo si el equipaje permitido es de dos maletas con máximo 20 Kg. cada una, no cargue una con 30 Kg. y otra con 10 Kg., equilíbrelas de manera que en ninguna se pase del máximo permitido.

Cuando se viaja en “jet”, es más rápido que la velocidad de rotación de la tierra, a favor o en contra. Tal vez no cambiamos de horario, pero si viajamos muy al Norte o al Sur, sí, y en el sitio que visitamos el sol sale antes o después de lo que acostumbramos. Esto causa que al arribar nuestro reloj biológico se desajuste, y ajustarlo no es tan simple como ajustar nuestro reloj de pulsera. Este fenómeno se llama “Jet Lag”, y se presenta principalmente en los vuelos de Este a Oeste o viceversa cuando en pocas horas se atraviesan múltiples zonas de tiempo o “husos horarios”. Cuando viajamos muy al Norte o Sur, a Ushuaia (Argentina) o Yukon (Canadá), por ejemplo, en su verano austral o boreal, el sol se oculta menos de una hora al día.

Igual sucede cuando viajamos a ciudades muy altas sobre el nivel medio del mar, como Quito, La Paz, Toluca o Bogotá, que son ciudades que por su altura tienen menos oxígeno y nuestro cuerpo se revela ante la diferencia. Los síntomas pueden ser fatiga, problemas digestivos, entre otros.

La solución supone un pequeño esfuerzo que es simple: ajustarse “a la fuerza” a las horas y actividades locales. Es decir, si se llega de día, hay que esperar a la hora local de acostarse, pero si es hora de cenar, hacerlo aunque en su reloj biológico sea hora de desayunar. Al menos durante sus primeros días no debe intentar correr o hacer ejercicios aeróbicos, ya que en cosa de 24-48 horas estará ambientado.

En la mayoría de los vuelos sirven bebidas alcohólicas, a veces con la comida, a veces por separado. La recomendación es que en el avión beba menos de su consumo habitual, recuerde que aunque la cabina está presurizada, la altura y el efecto deshidratante de la atmósfera artificial favorecen la acción alcoholizante del licor.

  En la víspera del viaje

Llegó el día, nos vamos de viaje

Actualmente, el viajero es citado al menos tres horas antes de los vuelos internacionales y dos antes de los nacionales.

Infórmese bien de la hora límite para presentarse ante el mostrador de la aerolínea. Muchas personas llegan cada día al mostrador de la aerolínea, y aun cuando su avión está en tierra y la hora de salida no ha llegado, les informan que el vuelo está “cerrado”. Para esto hay una explicación, técnica y simple: los cálculos relativos al peso y balance de la aeronave, las toneladas de combustible y equipaje, la ruta autorizada, la velocidad, la presión del aire, la altura a la que le permitirán viajar; todo se determina, una hora antes de partir. Además dependiendo del destino, se pueden requerir verificaciones adicionales de seguridad o migración, que toman mucho tiempo, por ejemplo si viaja a Israel, Rusia, Líbano, EE.UU. u otros.

Por favor, adelántese a los problemas de tráfico. Si viene de un sitio lejano al aeropuerto, prevenga ese embotellamiento o la manifestación, recuerde que “los manifestantes nunca se levantan de madrugada”.

Al llegar al aeropuerto

Diríjase sin tardanza a los mostradores de la aerolínea, lleve su equipaje en orden, y sus documentos en la mano, fórmese si hay fila y espere su turno. Al llegar, el empleado le solicitará una identificación y sus documentos de viaje; de entrada al sitio que visitará, pasaporte, vacunas, certificados y demás, así como su boleto o número de confirmación electrónica.

Si todo está correcto, le entregarán un “Pase de Abordaje”, en él aparece su nombre, el número de asiento, el número de vuelo, la cantidad de equipaje que entregó, la sala y puerta de salida.

También le deben entregar cada talón de las colillas de las etiquetas con que identificaron su equipaje. Compruebe antes de dejar el mostrador que su nombre está correcto, que el destino es el indicado, y que tenga tantas colillas de equipaje como maletas facturó.

En aeropuertos especialmente congestionados, le podrían asignar NO una puerta de salida, sino una sala de espera, en la que se anunciará su puerta de abordaje.

Continuará . . .


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