British Columbia, entre uvas y cristales

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Plena de lagos y montañas, British Columbia, la provincia más occidental de Canadá, ofrece no sólo paisajes inspiradores y diversos, sino ciudades que invitan a los visitantes a ser parte de sus múltiples escenarios, aunado a la cálida bienvenida que los locales brindan en todo momento.

Vancouver

La ciudad más grande; Victoria, un paraíso para quienes gusten de las caminatas y exploración; y Whistler, ideal para deportistas y aventureros, son sólo unas de las tantas opciones que British Columbia ofrece.

Es en esta provincia donde las ciudades se encuentran rodeadas de infinita naturaleza; donde se puede esquiar en nieve, admirar cómo un oso se desplaza a lo largo de una costa rocosa o a una ballena jorobada azotar su cola en el Océano Pacífico, así como remar una canoa en un lago glaciar increíblemente azul. Ni qué decir del Valle de Okanagan, que cuenta con múltiples experiencias para todos los turistas.

¿Sabías que en Canadá sólo hay dos zonas donde se produce vino?

Una de ellas está en la Columbia Británica, justo en el Valle de Okanagan. Se encuentra en el centro sur de la provincia, ofrece un clima que no encontrarás en ningún otro lugar del país y por supuesto, vinos que son indudablemente ¡deliciooosos!

Si eres enófilo, debes saber que vas a encontrar alrededor de 170 bodegas de esta bebida con licencia. Será difícil decidir cuáles visitar habiendo tantas opciones, pero Mission Hill Winery en West Kelowna, Dirty Laundry en Summerland, Burrowing Owl en Oliver o Grey Monk Estate Winery en Lake Country son unas de las favoritas… La lista es larguísima y variada.

A través de catas de vinos, festivales, visitas a mercados locales, tours en bicicleta o navegando en el Lago Okanagan es que los visitantes podrán experimentar la forma de vida de este valle.

Si de joyas se trata…

British Columbia posee un hotel único en su clase y que es considerado como uno de los principales destinos de bienestar en el mundo. Se trata de Sparkling Hill Resort. Un espacio adornado en cristales Swarovski y todo un oasis de lujo y paz justo frente al Lago Okanagan.

Fue el Sr. Gernot Langes-Swarovski, patriarca de la familia de los cristales, quien soñaba con llevar el concepto europeo de bienestar a Canadá. Y así lo hizo, inspirándose en la sencilla elegancia del paisaje donde está situado.

Alberga 3.5 millones de cristales en sus paredes, creando un ambiente de calma y serenidad con el ocasional brillo ardiente. El restaurante PeakFine está inspirado en la tendencia Farm-to-table (de la granja a la mesa) y las comodidades son incomparables, con duchas en forma de cristal y amplias ventanas de piso a techo para admirar la increíble vista que sus habitaciones ofrecen.

La estancia en este lujoso espacio incluye desayuno europeo diario, parking, Wi-Fi en todo el resort, acceso al KurSpa con siete vapores de aromaterapia y saunas, una piscina infinita al aire libre, jacuzzi, salas de relajación con té, y más, mucho más.

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